KULTO

El perro robot de Bacardi “Royal Bark-la” busca fugas de etanol en bodegas de whisky

El ensayo usa un robot Spot con sensor para medir vapor de etanol en una bodega cerca de Glasgow.

Un robot tipo “perro” está siendo probado en Escocia para olfatear vapores de etanol en bodegas de maduración. La idea: reducir pérdidas, mejorar seguridad y volver más “data-driven” una de las etapas más sagradas del whisky.

La tradición también se actualiza con firmware.

#ContextoExpress

Bacardi inició un ensayo pionero en la industria del Scotch whisky para ver si la robótica avanzada puede detectar pequeñas fugas de etanol en bodegas donde el whisky envejece en barricas. El test se realiza cerca de Glasgow, Reino Unido, en el sitio de maduración de John Dewar & Sons.

Además, el proyecto se hace junto al National Manufacturing Institute Scotland (NMIS), con apoyo del Scotch Whisky Research Institute (SWRI). Para la prueba, usan un robot Boston Dynamics Spot equipado con un sensor especial.

¿Qué se sabe?

El “truco” está en un kit de detección desarrollado por NMIS. En concreto, el sensor va montado en un brazo impreso en 3D y mide niveles de vapor de etanol mientras el robot recorre una ruta definida dentro del almacén. Así, puede ubicar señales de fuga que, aunque pequeñas, podrían salir caras con el tiempo.

Por otro lado, Bacardi no solo prestó la bodega: también ayudó a diseñar el experimento y realizó pruebas base antes del ensayo. Y sí, el robot se ganó un apodo con sello de marca: “Royal Bark-la”, en guiño a su single malt ROYAL BRACKLA®.

Ahora bien, ¿por qué buscar fugas si el alcohol se evapora igual? Porque en la maduración del whisky existe la famosa “angel’s share” (la parte que “se llevan los ángeles”). Esa pérdida es normal, pero debe monitorearse para proteger el líquido y mantener condiciones seguras.

Eso sí, esto no es un sistema listo para producción. De hecho, NMIS lo presenta como prueba de concepto. Luego, el siguiente paso podría ser probar el sensor en otro tipo de robot e integrarlo de forma más directa para ganar fiabilidad.

¿Por qué importa?

Para la industria del whisky, esto abre una puerta potente: inspecciones más consistentes, menos dependencia de “ojo humano” y más datos para cuidar cada barrica. Además, podría reducir desperdicio y mejorar seguridad en entornos donde el etanol importa.

Para el público joven, en cambio, es otro ejemplo de cómo la robótica se mete en lugares ultra “tradición”: lo artesanal no desaparece, pero se apoya en tecnología para afinar procesos. Y ojo, el modelo podría escalar a sectores como químicos o energía.

#DatazoKULTO

Para que un destilado sea legalmente “Scotch whisky”, debe madurar al menos 3 años en barrica.

#GlosarioKulto

Angel’s share: evaporación natural del alcohol durante la maduración en barrica.
Boston Dynamics Spot: robot cuadrúpedo usado en inspecciones industriales.
Vapor de etanol: gas del alcohol que puede delatar pérdidas o fugas en bodegas.

¿Te da hype ver robots cuidando procesos tan clásicos como el whisky?
¿Crees que esto mejora la tradición o le quita “magia” al oficio?

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